La salida de Chiquita Brands la bananera de Bocas del Toro unido al cese de operaciones de Minera Panamá, ha dejado al país sin el 97% de sus exportaciones, una pérdida de más de 60.000 empleos y alrededor de 2.300 millones de dólares menos en ingresos fiscales. El desempleo ha llegado al 10% y la informalidad supera a la mitad de la población.

El país atraviesa un clima de inestabilidad política y social que ha sido fomentada por el líder sindical Saúl Méndez, hoy prófugo de la justicia panameña y refugiado en la embajada de Bolivia en Panamá, que lo acusa de enriquecimiento ilícito y blanqueamiento de capitales.
Otro factor importante en la organización de la protesta han sido los colectivos de Sal de las Redes, jóvenes, primordialmente de la capital y sectores de alto nivel socioeconómico. Inicialmente contaron con gran apoyo social, sin embargo, han recibido críticas por no presentar una hoja de ruta alterna al funcionamiento de las empresas que ayudaron a cerrar.

Investigaciones del Ministerio de Ambiente panameño han demostrado que las fuentes de agua que rodean las instalaciones mineras, son potables, no presentan ninguna contaminación. El argumento en el que se basaron los detractores para convocar a las protestas en 2023, resultó ser falso.
El cobre es el mineral con mayor demanda en el mundo y el elemento clave para el desarrollo de tecnología inteligente, por lo que se espera que en los próximos 50 años siga aumentando su utilización. Minera Panamá generaba 2.000 dólares en pago de impuestos al día en el país, y sus aportes al Seguro Social eran superiores a los 600 millones de dólares al año, además de ser la empresa que más proveedores panameños contrataba alrededor de 10.000 y la que más dinero invertía en programas de cuidado del medio ambiente.
En medio del panorama actual parecería que la única oportunidad para que la economía panameña recupere su camino, sería establecer mecanismos de transparencia en la entrega de los recursos de la minera al Estado Panameño, que permitan la participación ciudadana, para evitar la corrupción de los actores políticos, impulsar la innovación y el uso de la mejor tecnología, para evitar que siga creciendo el desempleo y retomar el rumbo de la estabilidad en Panamá.
